

Crónica
Plan lector: Desafío indeciso

Escrito por: Juan Romero Nakamura
El Avance de la Ejecución de la Inversión Pública en abril de 2023 muestra que de S/. 9,927 millones en Presupuesto Institucional Modificado (PIM), solo se ejecutaron S/. 1,681 en el sector Educación, con un avance porcentual del 16.9%. Aun así, existen medidas beneficiosas, como la implementación del Plan Lector en 2006. Diecisiete años después, se comprobará si los escolares en realidad leen.
Implementación de Biblioteca Familiar Juan Antonio Lezameta (abril, 2023)
Fuente: Juan Antonio Lezameta
A pesar de que la malla curricular de la Educación Básica Regular intenta adaptarse a las necesidades, ¿los escolares cuentan con el hábito de la lectura? El aprendizaje es un elemento esencial en el progreso de las sociedades. Se trata de un arma poderosa que busca una mejora en cada uno de los habitantes. Todo aquello se plasma en las inversiones mensuales que presenta el Área de Servicios de Investigación y Seguimiento Presupuestal, área que forma parte del Congreso de la República. El sector Educación ocupa el cuarto lugar en la categoría de montos, con un Presupuesto Institucional Modificado de S/. 9,927 millones. Por lo tanto, apreciar resultados positivos podría no ser inasequible.
Contar con mayor cantidad de habitantes y nuevas comunidades no es beneficioso si de forma colectiva no se busca un progreso. “Hay muchas carencias en una comunidad que limitan su desarrollo; todo se enfoca en el crecimiento. Esto quiere decir que hay pueblos consolidados en los que se migra y se genera crecimiento, pero no desarrollo”, comenta Juan Antonio Lezameta, docente, poeta y gestor cultural de la localidad de Huaura. La gente busca mejorar su entorno, mas el problema surge en el enfoque de mejora. De esta forma, la población busca condiciones favorables en función a una mejor infraestructura u obras municipales, pero deja de lado la educación, el arte y la cultura que se necesita.
Plan Lector, ¿un programa heróico?
La educación requiere de reformas constantes para moldear el futuro del país. En el año 2003, Perú participó en el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), que evalúa a estudiantes de 15 años de edad en las áreas de matemáticas, ciencias y lectura. Los resultados arrojaron que nuestro país se encontraba en el último puesto dentro de los 43 países que participaron. Ante esto, el Ministerio de Educación (MINEDU) instauró en el año 2006, el programa de Plan Lector dentro de la malla curricular. Desde la ejecución de esta medida, transcurrieron 17 años. Más allá de las estadísticas, los hechos son los que saltan a la vista. A punto de cumplirse dos décadas desde aquella reforma educativa, es momento de comprobar si los resultados han sido favorables en una nueva generación.
Nicolás Villanueva (21) es estudiante de Comunicaciones en la Universidad de Lima. Él tiene el hábito de la lectura, aunque no por un motivo que se relacione con la hora semanal de Plan Lector en su colegio. “Creo que se debió a que mi mamá es profesora. Ella siempre me inculcó los valores de la lectura. Además, siempre me ha gustado la historia, por lo que leía mucho sobre ese tema”, menciona. En su caso, las horas invertidas en el programa de lectura no fueron del todo provechosas. “Lo considerábamos una hora de relajo. Creo que se debió a que ya estábamos acostumbrados a consumir contenido visual y auditivo, que leer nos parecía un poco más complicado”, comenta Nicolás. De esta manera, el contenido audiovisual, así como las redes sociales, de alguna forma proporcionan una comunicación instantánea, que muchas veces convierte la lectura en un proceso que los escolares consideran hastiado.
Es evidente que los controles de lectura y los cursos de Literatura o Lenguaje no son suficientes para promover un cambio en los jóvenes, quienes poco a poco, se encuentran desarrollando el hábito de la lectura. “Sí lo tengo, pero más qué todo creo que es por algo mío y no tanto escolar, simplemente porque siento que puedo entrar a otros mundos a través de cada historia”, comenta Pierina Álvarez* (17), estudiante de quinto año de secundaria. Una vez más, se contempla una motivación ajena a los programas educativos. Aquí influye la popularidad de las lecturas destinadas al público joven, con temas que se adecúan a distintas edades. “Creo que si vivimos en un lugar donde no hemos visto a nuestro círculo social leer, no tendremos el impulso de hacerlo”, añade Pierina. Mediante este testimonio, se demuestra que la crianza familiar y el entorno del estudiante son pilares para desarrollar el gusto por las letras.
*Se modificó el nombre para proteger la identidad de la entrevistada.
El colegio es solo un complemento
Las escuelas, además de dictar la materia de Plan Lector, deben llevar a cabo iniciativas amenas que sean objeto de motivación para el alumnado. Franco Guzmán Saldaña, docente de la institución educativa “Santa Isabel de Hungría”, ubicada en el distrito de Cercado de Lima, comenta las actividades que propone el colegio: “En mi escuela, tenemos un programa de Plan Lector para cada grado de estudios con títulos clásicos y también actuales. Además se generan libros fórum, debates y también lecturas colectivas en las clases”. Sin duda alguna, la mejor manera de formar es aprovechando la literatura contemporánea, así como nuevas dinámicas que rompan con el esquema tradicional educativo. “Aun se puede perfeccionar el programa para la mejora del hábito para la lectura a través de la participación en presentaciones de libros por sus autores en la misma escuela. También se puede fomentar la redacción y compartir creaciones propias”, añade el docente Guzmán.
Los profesores pertenecen al proceso integral en la formación de sus alumnos, pero no debe recaer en ellos toda la responsabilidad. Una sesión de clases de 45 minutos no es suficiente para realizar el seguimiento de todas las interacciones del estudiante, las cuales son sinónimo de una enseñanza constante. Por ello, las escuelas y los padres de familia deben constituir una dualidad en busca de un entorno adecuado para los escolares. “Los padres de familia en lugar de ir a una reunión o a una escuela de padres, van a preferir ir a trabajar para cubrir la canasta básica. La primera vez que el padre vea a un ponente hablar una hora y media de lo mismo, ya no querrá volver nunca más. Nosotros presentamos que en las escuelas, a través del arte en una sola actividad de clown, mimo, teatro, cuentacuentos, el padre de familia entienda que es necesaria la comunicación con los hijos”, menciona el educador y gestor cultural Juan Antonio Lezameta.
Pese a ser un trabajo complementario a la formación en casa, la metodología de los docentes del área de Comunicación debe ser parte de este nuevo dinamismo. A comparación de Lima, la ciudad gris, Christian Ardel se demora un poco más de una hora trasladándose desde la punta norte hasta el sur en la ciudad de Arequipa. Uno de los colegios en los que se enseña, se ubica en la zona de Cayma. Dictar la materia de Literatura es parte de la enseñanza, pero también lo es el hecho de llegar temprano hasta cargar un libro consigo. “Solo con el hecho de verme cargar mi libro, cómo iba avanzando de a pocos y terminaba… y a la otra semana llevaba otro, decían “profe, ¿ya acabó?”, cuenta Christian. De este modo, a pesar de que a sus estudiantes les asignan los libros de Plan Lector con el plazo de un mes, estos devoran los textos en menos de una semana.
Christian Ardel Loayza, docente arequipeño y escritor
Fuente: Christian Ardel
Los días martes, Christian debe trasladarse al distrito de Hunter y enseñar primero y segundo de secundaria; miércoles, dirigirse a Cerro Colorado; jueves y viernes, dictar más clases y terminar pendientes. Es un desafío para él encontrar el equilibrio entre sus facetas de docente, escritor y estudiante de maestría, pero hay una convicción que no lo detiene: dejar un granito de arena a través de una educación ejemplar. Esto posee un valor más allá de lo monetario; es transmitir la emoción de leer, reflexionar, pensar, y formar a sus estudiantes para mejorar nuestra sociedad.

