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Arte callejero

Crónica

Lima: Suelos coloridos

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Escrito por: Aldana Sandon

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Al recorrer las calles del Centro Histórico, es imposible no detenerse a ver los monumentos que forman parte del patrimonio cultural del país. Aunque al bajar la mirada, las veredas y calles pintorescas también captan la atención de los turistas y de los compatriotas. Un grupo de jóvenes están a cargo de estas calles, ¿pero son estos bien remunerados?

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Retrato religioso en pasaje de la Plaza de Armas de Lima.

Fuente: Municipalidad de Lima.

 

Christian Sánchez (26) es un muchacho que se gana la vida en el jirón Lampa. Es ahí donde recauda ‘propinas’ a través de las piezas de arte que realiza: retratos religiosos y de su preferencia. No solo es un experto si se trata de usar tizas, sino un fiel creyente de un santo en particular, el Señor de los Milagros. 

 

En octubre, suele trasladarse a unas cuadras de la Iglesia Las Nazarenas en honor al Cristo Moreno y así los devotos puedan apreciar su talento. Sin duda, Christian es uno de muchos que aceptan cualquier ‘colaboración’ por la necesidad que tienen, hasta prendas o alimentos. Pero el homenaje que rinde al Cristo de Pachacamilla va más allá para él, pues las pinturas que realiza, adornadas con pétalos de rosas, no tienen como fin recaudar dinero, sino lo hace como agradecimiento por sacarlo de una etapa muy dolorosa en su vida: la drogadicción. 

 

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Pintura de bienvenida al Señor de los Milagros.

Fuente: Congreso de la República.

 

El ‘chato’

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Así es como se le conoce al pintor de 8 años. Él junto a sus dos hermanos mayores son grandes apasionados por el arte de las tizas. Los primeros trazos del pequeño talento empezaron desde hace más de años y sus dibujos animados no pasan nunca desapercibidos. Pero unas cuantas monedas no son suficientes para la supervivencia de una familia completa. Es por ello que el popular ‘chato’ también dedica sus días a vender galletas junto a su madre. Su vida y la de sus hermanos se ve arriesgada por unas cuantas monedas, pues la inseguridad del país no deja de deambular por las vías que transitan. 

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El ‘Chato’ pintando el dibujo del ‘Chavo del 8’.

Fuente: César Grados.

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Apoyo fantasma

 

Hasta el día de hoy, estos "artistas de la tiza" no tienen el respaldo de nadie. Sería enriquecedor que tanto la Municipalidad de Lima como las municipalidades distritales fomentaran y apoyaran este tipo de arte mediante exposiciones públicas que destaquen a estos pintores anónimos. Estas exhibiciones, sin duda alguna, deleitarán a los transeúntes y visitantes de las calles limeñas; y es así como se podría llevar a cabo una difusión más amplia de la juventud con potencial artístico.

 

A pesar de que sus expresiones artísticas iluminan las calles, el Estado a menudo los relega a un segundo plano debido a otras prioridades, como la educación y la seguridad. El estigma negativo asociado a estos jóvenes talentos ha contribuido a la falta de apoyo, ya que se les suele  vincular con el vandalismo y la estética urbana caótica. Sin embargo, existe la esperanza de que, a través de la unión y la regulación, estos artistas puedan encontrar un camino hacia un futuro en el que sus voces creativas sean valoradas y sus obras se integren plenamente en la cultura peruana.

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